«Levitation»: Mathieu Forget emprende el vuelo en el Museo de la Fotografía Charles Nègre de Niza.
- Romain Class
- 3 days ago
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Con «Levitation», su exposición individual presentada en el Museo de la Fotografía Charles Nègre de Niza, Mathieu Forget ofrece uno de los grandes acontecimientos artísticos de la temporada cultural de la Costa Azul francesa. Mucho más que una simple exposición fotográfica, este proyecto de gran envergadura propone una inmersión en un universo donde las leyes de la física parecen suspendidas, donde el movimiento se convierte en poesía y donde se invita a los visitantes a redescubrir el mundo desde una perspectiva inesperada.
Desde hace más de una década, Mathieu Forget ha desarrollado una obra inmediatamente reconocible, construida alrededor de una idea tan simple como infinitamente rica: capturar ese instante preciso en el que el cuerpo abandona el suelo, cuando la gravedad parece desaparecer momentáneamente y cuando el espacio y el tiempo se deforman durante una fracción de segundo.

Ese instante suspendido se ha convertido en su firma artística.
En Niza, los visitantes descubren una retrospectiva excepcional que reúne cerca de 80 obras, recorriendo varios años de creación artística y exploración alrededor del mundo. La exposición incluye además varias piezas monumentales de gran formato, permitiendo a los visitantes entrar literalmente en las imágenes y experimentar físicamente la sensación de vértigo, libertad e ingravidez que atraviesa toda su obra.
El título «Levitation» parece evidente por sí mismo. Resume perfectamente el enfoque del artista: trascender las limitaciones de la realidad para abrir un espacio a la imaginación, al sueño y a la poesía visual.
Una obra construida alrededor del movimiento
Para Mathieu Forget, la fotografía nunca consiste simplemente en congelar un instante en el tiempo. Al contrario, busca revelar aquello que normalmente escapa al ojo humano: el movimiento puro, el equilibrio frágil y la energía invisible que precede o acompaña un gesto.
Sus sujetos parecen flotar sobre las calles de Nueva York, los tejados de París, las playas mediterráneas o los paisajes helados de la Antártida. Se desplazan dentro de la imagen con una ligereza casi irreal, como si estuvieran liberados de las limitaciones terrestres.
Esta sensación de libertad absoluta es una de las principales razones por las que el público conecta tan profundamente con su obra.
En un mundo saturado de información, imágenes fugaces y estímulos constantes, las fotografías de Mathieu Forget imponen una pausa. Invitan al espectador a ralentizar el ritmo, observar y cuestionarse qué es realmente posible o imposible.
El artista juega así con nuestra percepción de la realidad.
¿Es un salto?¿Es una caída?¿Es un vuelo?
En última instancia, la respuesta importa menos que la emoción generada por la imagen.
Es precisamente esta ambigüedad la que confiere riqueza a su trabajo.

Una exposición inmersiva en el corazón de Niza
El Museo de la Fotografía Charles Nègre constituye un escenario especialmente adecuado para esta exploración artística de la suspensión y el movimiento. Los espacios expositivos permiten una presentación ambiciosa de las obras, especialmente gracias a la presencia de numerosas piezas de gran formato que otorgan a las fotografías una dimensión casi cinematográfica.
Frente a algunas de estas imágenes monumentales, los visitantes experimentan una sensación física de movimiento, como si la acción capturada por la cámara continuara más allá del propio encuadre.
Esta relación entre la obra y el cuerpo del espectador constituye una de las grandes fortalezas de la exposición. La instalación también pone de relieve la diversidad geográfica del trabajo de Mathieu Forget. Las ciudades se convierten en terrenos de juego visuales, la arquitectura en una compañera de composición y los paisajes en escenarios abiertos hacia el infinito.
Cada fotografía emerge así como un diálogo entre un cuerpo, un espacio y una fracción de segundo.
Un reconocimiento institucional significativo
La exposición de Niza marca también una etapa importante en la carrera del artista.
Durante mucho tiempo asociado a las redes sociales y a la difusión digital masiva, Mathieu Forget demuestra aquí la fuerza de sus imágenes cuando recuperan su materialidad original: el papel fotográfico, los grandes formatos y la presencia física de la obra dentro de un espacio expositivo.
La experiencia del museo transforma profundamente nuestra relación con las imágenes.
Mientras los teléfonos inteligentes imponen la velocidad y el desplazamiento infinito de contenidos, los museos ofrecen tiempo para la contemplación.
Este encuentro entre una obra nacida parcialmente en el ecosistema digital y la institución museística constituye, sin duda, uno de los aspectos más fascinantes de la exposición.
También refleja la evolución de las prácticas artísticas contemporáneas, donde las fronteras entre la creación digital, la fotografía artística y el arte contemporáneo son cada vez más fluidas.
Class Art Biarritz: los primeros en reconocer a un artista emergente
Mucho antes de este reconocimiento institucional e internacional, ciertas figuras del mundo del arte ya habían identificado el potencial excepcional del trabajo de Mathieu Forget. Hace cinco años, Class Art Biarritz se convirtió en la primera galería en representar al artista.
En aquel momento, Mathieu Forget ya había construido una comunidad fiel en Instagram, aunque su audiencia seguía siendo relativamente modesta en comparación con la que disfruta hoy.
Contaba entonces con aproximadamente 50.000 seguidores. Hoy, cerca de 700.000 personas siguen su trabajo, sus viajes y sus nuevas creaciones alrededor del mundo. Este crecimiento espectacular ilustra la dimensión que su universo visual ha alcanzado en los últimos años.
Más allá de las cifras, el encuentro con Class Art Biarritz marcó un punto de inflexión importante en la estructuración de su carrera artística.
La galería le propuso entonces dar un nuevo paso: transformar algunas de las imágenes que compartía en las redes sociales en auténticas obras de colección mediante la producción de tiradas fotográficas limitadas sobre papel.
La idea no era completamente nueva para el artista. El propio Mathieu Forget llevaba tiempo reflexionando sobre esta posibilidad.
¿Cómo otorgar una existencia duradera y tangible a imágenes nacidas en un entorno digital? ¿Cómo puede una fotografía pasar del flujo interminable de las redes sociales a convertirse en una obra destinada a perdurar en el tiempo?
La propuesta de la galería coincidía perfectamente con las reflexiones que ya estaban presentes en la mente del fotógrafo. Visto con perspectiva, aquella intuición parece hoy particularmente visionaria.
Muchas de las imágenes que antaño circulaban por Instagram se han convertido desde entonces en auténticas piezas de colección, buscadas tanto por sus cualidades estéticas como por su importancia dentro de la trayectoria del artista.
Esta colaboración temprana ilustra también el papel esencial que desempeñan las galerías en el acompañamiento de talentos emergentes y en el reconocimiento de nuevas formas artísticas.

Una estética nacida del cuerpo
La obra de Mathieu Forget mantiene una relación íntima con el cuerpo humano.
A diferencia de muchos fotógrafos que utilizan el movimiento únicamente como un elemento compositivo, él lo convierte en el verdadero sujeto de su trabajo. El cuerpo se transforma en escritura, el salto en lenguaje y la suspensión en relato.
Este enfoque encuentra sus raíces en su propio recorrido personal, marcado primero por el deporte y más tarde por la danza.
Esta doble cultura del movimiento y del gesto explica probablemente la precisión casi coreográfica de sus composiciones.
Nada se deja al azar.
El ángulo del cuerpo, la posición de los brazos, la línea de las piernas o la dirección de la mirada: cada detalle contribuye al equilibrio general de la imagen.
El espectador no contempla simplemente una fotografía.
Asiste a una actuación congelada en el tiempo.
Victoria Dauberville: la danza como diálogo artístico
Es imposible hablar del universo de Mathieu Forget sin mencionar a Victoria Dauberville, su compañera de vida y artista consumada cuya obra resuena de manera natural con sus propias investigaciones estéticas.
Reconocida bailarina, Victoria Dauberville aporta a este universo fotográfico una comprensión excepcional del movimiento, del ritmo y del espacio.
Su complicidad artística aparece a lo largo de numerosos proyectos en los que la fotografía y la danza se encuentran para crear imágenes de una intensidad poética extraordinaria.
La precisión técnica de la danza clásica se fusiona con la aparente espontaneidad de las escenas de levitación imaginadas por Mathieu Forget.
Este encuentro da lugar a un lenguaje visual único situado a medio camino entre la performance, la fotografía y la coreografía.
Victoria Dauberville ha desarrollado igualmente su propia trayectoria artística a través del espectáculo «Classique», una creación que revisita con inteligencia y modernidad los grandes códigos del ballet y de la tradición coreográfica.
La representación explora la belleza del movimiento académico al tiempo que lo inscribe plenamente dentro de una sensibilidad contemporánea.
Refleja la misma búsqueda de elegancia, la misma atención a la línea del cuerpo y el mismo deseo de hacer accesible a un público más amplio un lenguaje artístico que a veces se percibe como elitista.
La proximidad entre los universos de ambos artistas parece casi evidente.
Uno trabaja con la suspensión del cuerpo dentro de la imagen.
La otra, con su musicalidad en el espacio.
Uno captura el instante.
La otra lo prolonga mediante el movimiento.
Juntos participan en una misma reflexión sobre la gracia, el equilibrio y la libertad.

Biografía de Mathieu Forget
Fotógrafo, director creativo y creador de imágenes, Mathieu Forget se ha consolidado como una de las figuras más originales de la fotografía contemporánea francesa.
Conocido bajo los nombres de Forgetmat y The Flying Man, lleva más de diez años desarrollando una obra centrada en la relación entre el cuerpo y la gravedad.
Su estilo, inmediatamente reconocible, le proporcionó rápidamente una visibilidad internacional.
Sus fotografías circulan por todo el mundo y gozan de un considerable éxito en las plataformas digitales. Sin embargo, reducir su trabajo únicamente a su popularidad en las redes sociales sería un error.
Detrás del impacto visual de sus imágenes se esconde una auténtica reflexión artística sobre el tiempo, el movimiento y el espacio.
Sus obras cuestionan los límites de la realidad.
Proponen otra manera de habitar el mundo.
Nos recuerdan que el arte todavía posee la rara capacidad de despertar el asombro.
A lo largo de los años, Mathieu Forget ha colaborado con numerosas instituciones, marcas y publicaciones internacionales, al tiempo que mantenía una práctica artística personal exigente y coherente.
Hoy en día, su obra está presente tanto en colecciones privadas como en espacios expositivos e instituciones culturales.
Una exposición que marca un hito
Con «Levitation», el Museo de la Fotografía Charles Nègre celebra no solo a un artista, sino también una nueva manera de concebir la fotografía contemporánea.
Una fotografía que dialoga con la danza.
Una fotografía que dialoga con la cultura digital.
Una fotografía que dialoga con el cuerpo.
La exposición refleja el extraordinario recorrido realizado por Mathieu Forget en apenas unos años: desde un creador que compartía imágenes con unas pocas decenas de miles de seguidores hasta convertirse en un artista de reconocimiento internacional, seguido por cientos de miles de personas y ahora celebrado en un museo dedicado a la historia y al futuro de la fotografía.
El camino recorrido ha sido considerable.
Sin embargo, al observar estas siluetas suspendidas en el aire, estos cuerpos que desafían la gravedad y estas imágenes que parecen buscar siempre un horizonte más lejano, una conclusión se impone inevitablemente:
para Mathieu Forget, el viaje probablemente no ha hecho más que comenzar.
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