Daniel ARSHAM

Daniel Arsham Future Relic 06 Polaroid

Daniel Arsham Future Relic 05 Telephone

Daniel Arsham Eroded 911 Turbo Grey

Daniel Arsham Eroded Delorean White

Daniel Arsham Future Relic 02 35mm Camera
BIOGRAFIA
Las creaciones de Daniel Arsham se basan en su concepto de “arqueología ficticia”. Trabajando en los campos de la escultura, la arquitectura, el dibujo y el cine, crea espacios y situaciones en los que escenifica lo que describe como las reliquias futuras del presente.
Estas obras están realizadas con gran habilidad a partir de materiales como arena, selenita o ceniza volcánica, de modo que parecen haber sido descubiertas recientemente tras siglos de enterramiento. La mayoría de los objetos que transforma en piedra son objetos cotidianos clásicos e icónicos del siglo XX.
La serie Future Relic, producida y editada entre 2013 y 2018, incluye, por ejemplo, nueve esculturas diferentes: un teléfono móvil (de primera generación), una cámara con su objetivo, un reloj despertador de agujas, una cinta de casete con su cinta magnética, un teléfono fijo con teclas, una cámara tipo Polaroid, un reproductor de casetes, una radio y un sintetizador musical. Todas las esculturas se publican en 500 ejemplares y están hechas de yeso con incrustaciones de fragmentos de vidrio. El proceso desarrollado para realizarlas tiene la particularidad de producir obras únicas cada vez; en otras palabras, la erosión es diferente en cada pieza.
Para todas sus obras, Daniel Arsham presta especial atención al proceso. A pesar de su aparente simplicidad, el resultado es fruto de un trabajo intenso. De hecho, puede pasar más de un año entre el dibujo inicial y la pieza final. Al principio, fue necesario un largo periodo de investigación y desarrollo para establecer la técnica de cristalización adecuada y perfeccionar la textura. Por ejemplo, la mayoría de sus obras están hechas a partir de rocas geológicas, como la roca volcánica o el cuarzo. Luego, cada boceto debe adaptarse en yeso para transformarse posteriormente en la escultura final. A veces, algunos proyectos resultan imposibles y deben abandonarse. Este proceso es también una forma de que Arsham cuestione los límites de la creación artística.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar por una obra que le importa? ¿En qué momento arbitra entre la importancia de su creación y el tiempo necesario para su realización? Además, en su exposición Paris 3020, el artista llevó aún más lejos los límites de su proceso creativo. Para producir reproducciones a tamaño real de estatuas emblemáticas, como la Venus de Milo o el Moisés sentado de Michelangelo, colaboró estrechamente con el taller de moldes de la Réunion des Musées Nationaux (RMN). Utilizando cuarzo, cemento de yeso y calcita azul, Arsham empleó los mismos materiales que la escultura clásica, añadiendo su toque personal mediante la cristalización. ¿El resultado? Consiguió dar nueva vida a lo existente, proyectando su visión y borrando las fronteras entre pasado, presente y futuro.
Evolución de la cotización de Daniel Arsham
Sus esculturas de edición limitada, como las Future Relics, se han revalorizado constantemente con el paso del tiempo, con un incremento medio de aproximadamente un 10 % anual, e incluso superior en el caso de las piezas más codiciadas. Tomemos precisamente como ejemplo las Future Relics: lanzadas en 2015, se comercializaron inicialmente por menos de 500 € cada una, mientras que hoy en día la mayoría de ellas se venden por cerca de 5.000 €.
En cuanto a sus resultados en subastas, su adjudicación más elevada tuvo lugar en Phillips, en Hong Kong, en 2019. Se trató de la escultura Quartz Eroded Vogue Magazine, que alcanzó un precio de 300.000 €. Esta obra de gran formato, de 1,50 m por 1 m, reinterpretaba en versión «Eroded» una portada de la célebre revista de moda Vogue.
Cabe destacar que prácticamente todas sus esculturas de gran tamaño, ya sean piezas únicas u obras originales, son vendidas por importantes galerías como Perrotin a precios comprendidos entre 500.000 € y 1 millón de euros. Todavía no han aparecido en subastas debido a su relativa reciente creación. Todo indica que, en menos de cinco años, cuando comiencen a circular en el mercado secundario, se establecerán nuevos récords que impulsarán aún más la cotización del artista.
Falsificaciones y autenticidad
Su proceso único y altamente técnico de erosión localizada constituye una importante barrera de entrada para los falsificadores. Por ello, existen muy pocas copias en el mercado y las que aparecen suelen ser burdas y fácilmente identificables.
Todas sus obras se entregan, como mínimo, en su embalaje original específico e incluyen un certificado de autenticidad. Las primeras Future Relics (2013-2016) iban acompañadas de una tarjeta-certificado de autenticidad con el número de edición y, en algunos casos, un holograma de seguridad. Desde 2020, Arsham Studio incorpora sistemáticamente un holograma de seguridad inviolable que incluye el número de la edición. Algunas obras incluso cuentan con un certificado numerado y firmado a mano por el propio artista.
Por su parte, las estampas —serigrafías, litografías y otras técnicas gráficas— están firmadas y numeradas a lápiz por Daniel Arsham y se entregan acompañadas de un certificado de autenticidad (COA) con holograma.
En conclusión, nunca se debería adquirir una escultura sin su embalaje original.
Las obras más populares de Daniel Arsham
Falling Clock: la materialización del tiempo que se derrumba
Entre las imágenes más célebres de Daniel Arsham destaca, sin duda, la serie Falling Clock. Estos relojes parecen deformarse bajo su propio peso, deslizarse lentamente por una pared o licuarse hasta perder su función original: medir el tiempo.
La obra se inscribe en una larga tradición artística que cuestiona la representación del tiempo, al tiempo que evoca inmediatamente la herencia del surrealismo y los célebres relojes blandos de Salvador Dalí. Sin embargo, Arsham adopta un enfoque diferente. Mientras que Dalí representaba el carácter subjetivo y psicológico del tiempo, Arsham busca revelar su materialidad física.
En el universo de Arsham, el tiempo actúa como una fuerza geológica capaz de deformar objetos y arquitecturas. El reloj deja de ser un instrumento de medición para convertirse él mismo en víctima del fenómeno que estaba destinado a controlar.
Esta obra constituye también una excelente introducción al conjunto de su práctica artística: para Arsham, el tiempo nunca es abstracto, sino que posee una presencia tangible capaz de alterar los materiales y transformar los objetos cotidianos en vestigios de otra era.
Future Relics: los vestigios arqueológicos de nuestro presente
La serie Future Relics representa probablemente el núcleo conceptual de la obra de Daniel Arsham. En ella, el artista imagina un futuro lejano en el que nuestra civilización habría desaparecido, dejando tras de sí objetos que se han vuelto incomprensibles para las generaciones futuras.
Teléfonos móviles, cámaras fotográficas, radios, grabadoras, reproductores de casetes o consolas de videojuegos aparecen así como artefactos desenterrados durante excavaciones arqueológicas imaginarias.
Estos objetos suelen transformarse mediante el uso de materiales como el cuarzo, la selenita, la ceniza volcánica o el vidrio triturado. Las superficies parecen haber sido consumidas por la erosión, mientras que los cristales emergen de las cavidades como si procesos geológicos hubieran invadido lentamente la materia a lo largo de los siglos.
La fuerza de esta serie reside en el contraste que genera en el espectador. Reconocemos inmediatamente los objetos representados, pero su estado de conservación nos obliga a contemplarlos como testimonios de una civilización desaparecida.
Esta inversión temporal plantea varias preguntas fundamentales: ¿qué objetos contarán la historia de nuestra época dentro de varios siglos? ¿Qué tecnologías sobrevivirán a la obsolescencia? ¿Qué símbolos permitirán a los arqueólogos del futuro comprender nuestro modo de vida?
Con Future Relics, Arsham transforma nuestro presente en un pasado potencial.
Esta serie es la más buscada y apreciada por los coleccionistas.
Eroded Porsche 911: el automóvil como icono cultural
Los automóviles ocupan un lugar especial en el universo de Daniel Arsham, y ninguno resulta más emblemático que el Porsche 911.
El artista no considera el automóvil como un simple medio de transporte, sino como un objeto cultural comparable a las esculturas antiguas o a las grandes obras maestras de la arquitectura. El Porsche 911, con su silueta inmediatamente reconocible y su estatus mítico en la historia del diseño industrial, se convierte en sus manos en una auténtica reliquia contemporánea.
En sus esculturas erosionadas, algunas partes de la carrocería parecen haber desaparecido bajo el efecto del tiempo, dejando al descubierto cavidades minerales o formaciones cristalinas. El automóvil aparece entonces como un objeto exhumado tras varios siglos de enterramiento.
Esta transformación modifica profundamente nuestra percepción del vehículo. El objeto de consumo se convierte en patrimonio histórico. El diseño industrial pasa a formar parte del ámbito de la arqueología.
La elección del Porsche no es, evidentemente, casual. Pocos vehículos poseen una identidad visual tan poderosa y una capacidad tan extraordinaria para atravesar las décadas sin perder su carácter icónico. En este sentido, constituye el tema ideal para una reflexión sobre la memoria colectiva y la transmisión cultural.
Estas obras figuran hoy entre las creaciones más buscadas y espectaculares del artista.
Hollow Mickey: la deconstrucción de un icono global
Con Hollow Mickey, Daniel Arsham aplica su lenguaje plástico a uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular mundial.
El célebre personaje aparece vacío por dentro, parcialmente erosionado o atravesado por ausencias de materia que dan la impresión de que el tiempo ha ido consumiendo progresivamente su estructura.
La elección de esta figura resulta especialmente interesante. Mickey representa uno de los iconos culturales más difundidos de la historia moderna. Su imagen es conocida en todos los continentes y ha atravesado generaciones durante casi un siglo.
Al transformarlo en un vestigio arqueológico, Arsham plantea una pregunta fascinante: ¿cómo interpretarán las civilizaciones futuras los símbolos de nuestra época?
El personaje deja entonces de pertenecer exclusivamente al ámbito del entretenimiento para incorporarse al patrimonio cultural universal, al mismo nivel que las estatuas griegas o las máscaras ceremoniales de las civilizaciones antiguas.
La obra también cuestiona la noción de memoria colectiva. Algunas imágenes parecen adquirir una forma de inmortalidad cultural que supera ampliamente el contexto original de su creación.
Crystallized Pikachu: cuando la cultura popular se convierte en arqueología
Las esculturas que representan a Pikachu constituyen probablemente las obras más populares de Daniel Arsham entre el gran público.
El célebre personaje aparece bajo la forma de una escultura parcialmente invadida por cristales, como si varios siglos de evolución geológica hubieran transformado progresivamente su materia original.
La asociación entre el universo de Pokémon y la arqueología ficcional de Arsham resultó especialmente natural. Las criaturas imaginadas en los años noventa ya se han convertido en referencias culturales globales reconocidas por varias generaciones.
Al presentar a Pikachu como una reliquia descubierta en un futuro lejano, el artista subraya la rapidez con la que los objetos de la cultura popular pueden alcanzar el estatus de patrimonio colectivo.
La obra también cuestiona el lugar de la cultura popular dentro de la historia del arte. ¿Por qué una estatua antigua habría de ser más digna de conservación que un personaje que ha marcado el imaginario de cientos de millones de personas en todo el mundo?
Esta serie ilustra perfectamente la capacidad de Daniel Arsham para abolir las fronteras tradicionales entre alta cultura, cultura de masas, historia del arte y diseño contemporáneo.
Ha contribuido de manera decisiva a dar a conocer su trabajo entre un público mucho más amplio que el de los coleccionistas o los aficionados al arte contemporáneo.
Bronze Eroded Bust of Rome Deified as Cybele: la memoria imperial transformada por el tiempo
Con Bronze Eroded Bust of Rome Deified as Cybele, Daniel Arsham continúa su diálogo con la estatuaria grecorromana al tiempo que profundiza en su reflexión sobre la permanencia de los símbolos políticos y culturales.
La obra se inspira directamente en las representaciones antiguas de la diosa Cibeles, figura fundamental del mundo mediterráneo antiguo asociada a la fertilidad, la naturaleza y la protección de las ciudades. En la Roma imperial, la propia personificación de Roma fue en ocasiones representada con los rasgos o atributos de esta divinidad, creando un estrecho vínculo entre el poder político y la dimensión sagrada.
Arsham retoma esta iconografía clásica, pero la somete a los efectos de su arqueología ficcional. El busto parece haber atravesado varios siglos de historia antes de ser descubierto durante excavaciones arqueológicas del futuro. Algunas partes del rostro permanecen perfectamente conservadas, mientras que otras aparecen erosionadas, fragmentadas o sustituidas por formaciones minerales.
Esta coexistencia entre integridad y degradación constituye uno de los aspectos más fascinantes de la obra. El espectador contempla simultáneamente la grandeza del Imperio romano y las huellas inevitables de su desaparición.
El bronce desempeña aquí un papel esencial. Tradicionalmente asociado a monumentos conmemorativos y esculturas destinadas a perdurar a través de los siglos, este material simboliza la voluntad humana de resistir al paso del tiempo. Sin embargo, en el universo de Arsham, incluso el bronce acaba cediendo ante las fuerzas geológicas y la erosión.
El artista parece recordar así que todas las civilizaciones, incluso las más poderosas, terminan convirtiéndose en objetos de estudio para las generaciones futuras.
La obra también cuestiona la forma en que las sociedades construyen su memoria colectiva. Las estatuas oficiales están concebidas para transmitir una imagen idealizada del poder y de la historia. Pero ¿qué queda de esa ambición después de varios siglos? ¿Sobreviven realmente los monumentos a quienes los encargaron o se convierten simplemente en fragmentos cuyo significado debe ser reinventado por cada época?
A través de esta escultura, Arsham transforma así un símbolo de permanencia política en una reflexión sobre la impermanencia histórica.
Blue Calcite Eroded Venus of Arles: la belleza clásica reinventada por la geología
La Blue Calcite Eroded Venus of Arles constituye una de las obras más espectaculares de la serie dedicada a las figuras de la Antigüedad.
La obra retoma la célebre Venus de Arlés, una escultura romana del siglo I d. C., probablemente inspirada en un original griego atribuido a Praxíteles. Conservada actualmente en el Museo del Louvre, esta estatua representa uno de los grandes modelos de la belleza femenina dentro de la tradición clásica occidental.
En lugar de reproducir fielmente el original, Daniel Arsham somete esta figura idealizada a una lenta transformación geológica imaginaria.
Algunas partes del cuerpo permanecen intactas, mientras que otras parecen haber sido sustituidas por impresionantes formaciones de calcita azul. Los cristales emergen de la escultura como si hubieran crecido de manera natural en el interior del mármol durante varios siglos antes de atravesar progresivamente su superficie.
Esta fusión entre la intervención humana y los procesos naturales constituye uno de los temas fundamentales de la obra de Arsham.
La escultura deja de aparecer como un objeto inmóvil producido por un artista en un momento concreto de la historia y pasa a concebirse como una materia viva que continúa evolucionando con el paso del tiempo. La obra se convierte casi en un organismo en transformación permanente.
La elección de la calcita azul posee además una fuerte dimensión simbólica. El color azul evoca tanto las profundidades minerales de la Tierra como los imaginarios futuristas de la ciencia ficción. Crea un contraste impactante con las referencias al mármol blanco tradicionalmente asociadas a la escultura antigua.
Esta oposición visual contribuye a la confusión temporal buscada por el artista: la Antigüedad se encuentra con el futuro, la mitología dialoga con la geología y la cultura humana se fusiona con los procesos naturales.
La figura de Venus ocupa, además, un lugar singular en la historia del arte occidental. Desde hace más de dos mil años simboliza los ideales de belleza, armonía y perfección formal. Al introducir fracturas y formaciones cristalinas en esta imagen canónica, Arsham cuestiona sutilmente la propia idea de perfección atemporal.
La belleza deja entonces de percibirse como un estado inmutable para convertirse en un fenómeno evolutivo, capaz de transformarse sin perder su fuerza estética.
Esta obra ilustra perfectamente la evolución reciente de la práctica artística de Arsham: sus esculturas ya no se limitan a representar objetos erosionados por el tiempo, sino que ponen en escena una verdadera colaboración imaginaria entre el artista, los materiales y las fuerzas geológicas.
La Blue Calcite Eroded Venus of Arles se ha convertido así en una de las expresiones más logradas de su lenguaje artístico, situada en la intersección entre la arqueología, la escultura clásica y la ciencia ficción especulativa.
La galería Class Art Biarritz ofrece múltiples esculturas de Daniel Arsham.
Más información sobre Daniel Arsham en nuestro blog:
– ¡Escultura Eroded DeLorean, 10º aniversario!
– Visitamos el MOCO Museum de Londres

